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Clos des Papes es uno de los Domaines más emblemáticos de la denominación Châteauneuf-du-Pape, dirigido por Paul-Vincent Avril, figura central en la producción de vinos excepcionales.
Situado en los legendarios terruños de esta AOC, el Domaine cuenta con una rica historia que se remonta al siglo XVII, y hoy encarna un modelo de calidad y precisión en la elaboración del vino.
Lo que hace tan especial a Le Clos des Papes es su capacidad para combinar tradición e innovación. Paul-Vincent Avril, sin dejar de ser fiel a los métodos ancestrales, no duda en modernizar sus técnicas para expresar lo mejor de su terruño. Le Domaine abarca unas 30 hectáreas, con viñas de 40 a 100 años, repartidas en varios tipos de suelo, desde guijarros hasta arcilloso-calcáreo. Esta diversidad produce una gama de vinos muy complejos, a la vez potentes y finos.
El vino insignia del Domaine, Châteauneuf-du-Pape Clos des Papes, es una mezcla dominada por la garnacha, apoyada por la syrah, la mourvèdre y otras variedades de uva autorizadas en la denominación. Este vino es famoso por su profundidad, elegancia y potencial de envejecimiento. Se distingue por una compleja riqueza aromática, en la que se mezclan notas de fruta negra, especias, garriga y regaliz, todo ello envuelto en una textura sedosa y una frescura perfectamente controlada.
En cata, Clos des Papes Blanc 2020 revela un color dorado pálido, brillante y límpido. La nariz es de gran intensidad y pureza, dominada por aromas de frutas de pulpa blanca (melocotón, pera), acompañados de notas cítricas (limón, mandarina) y un toque de flores blancas (acacia, madreselva). También hay un sutil toque de miel, que combina perfectamente con el bouquet.
En boca, el ataque es fresco y dinámico, con una notable tensión mineral que estructura el vino. La textura es cremosa, casi untuosa, sostenida por una acidez bien controlada que confiere al vino una gran vivacidad. Continúan los aromas de fruta blanca y cítricos, combinados con un ligero toque especiado, ligeramente herbáceo, que aporta complejidad. El final es largo y elegante, con una persistencia afrutada y una ligera salinidad que aporta frescura y equilibrio al vino.